miércoles, 29 de febrero de 2012

sábado, 18 de febrero de 2012

Ultimamente no tengo muchas ganas de escribir, no tengo muchas ganas de nada, en absoluto. La verdad es que lo único que me tira de la cama es la monotonía de mi vida, el aburrimiento que conlleva y la sensación de desperdicio ante todo lo que pueda hacer, ver, tocar, lo que sea.

Tengo repentinos cambios, un día es genial, otro una auténtica basura, y reconozco que no cato las noches, me estoy volviendo incluso decente, aunque no lo diré muy alto, porque nunca sale como esperaba, nunca sintonizo de forma adecuada. ¿Pero qué es lo adecuado? ¿Qué significa "bien"? ¿"Mal"? Es lo único que nos ha enseñado la escuela, un PA o un NM, es lo que aprendemos desde pequeñines. ¿Y cuando creces y suspendes en cualquier ámbito a sabiendas que la equivocación es irremediable y aún así...?

No se si me explico, quizás no estamos hechos del mismo material, un resultado varía según la persona y lo que para unos supone un error para otro es un verdadero regalo. Ahora bien... Los que caemos siempre en error...

lunes, 13 de febrero de 2012

 Febrero corre como nunca lo había hecho y dentro de once días (pon once horas, minutos, milésimas de segundo) cumplo 21 años. La semana es atroz, se me escapan los días y llego a la cama exhausta y sin posibilidad de trabajar en nuevas ideas, que siempre aparecen en los momentos menos apropiados (conduciendo, en medio de un examen, de fiesta). En fin. Nunca podré sacarle punta al asunto.

Gotye ft Kimbra - Somebody That I Used To Know

sábado, 4 de febrero de 2012

Escucho un grito, me atraviesa el pecho. No… Por favor, no. Me levanto de la cama tirando las sábanas por el suelo, sin buscar mis zapatillas… es que ni siquiera pienso en ello. Solo busco. Solo corro por el pasillo de mi casa hasta verla, llorando. Me detengo y me mira con los ojos realmente entristecidos y borrosos, horribles.
- ¡¡Llama a la maldita ambulancia!! – Logra balbucear.
Saco el móvil de mi pantalón, con las manos temblando, al borde del colapso.
- Por favor, una ambulancia. Ahora... – Cuelgo.
Me acerco a ella, sigue llorando sin entrar al baño, solo está llorando, bajo el marco de la puerta, llorando de verdad, con dolor. No sé si quiero mirar lo que ocurre dentro, no quiero verlo y creerlo.
Está tirado… Está en el maldito suelo lleno de sangre roja, pringosa, parece un sueño, parece que es una broma, que solo lo ha hecho para que nos asustemos.
- H… - Me acerco a él mientras que su madre no para de gritar, ni llora, solo grita y me pone histérica, quiero que se calle. - ¿H?
Tiene los ojos cerrados y las muñecas realmente abiertas. Es mentira, solo es un juego y por una vez prefiero perder yo. Le sujeto de las dos muñecas con fuerza, manchándome de sangre las rodillas que apoyo en el suelo, aprieto uniendo su piel, quiero que deje de sangrar, no me gusta el maldito juego, no quiero que se vacíe. La vieja zorra sigue gritando. Yo intento no pensar, me pesa la cabeza, el olor a sangre me marea, me serena… H y su segundo intento, quizás el definitivo… Maldita sea… No lloro, no me sale, mis ojos están secos, solo el sudor frío me recorre la piel, la espalda me da latigazos, como relámpagos de dolor, aprieto con más fuerza los malditos cortes que el maldito mutante se ha hecho para acabar con su puta vida. Es un idiota… es… me parece increíble.
Alguien me coge de la cintura, apartándome de él mientras resbalo en su sangre roja, no sé quién es pero me hace daño en las costillas. Se lo llevan, lo levantan del suelo y se lo llevan sin decirme absolutamente nada. Yo no sé si estoy hablando, no sé si de verdad estamos aquí… Tampoco puedo escuchar nada, no entiendo… Solo queda el vacío del un charco enorme de sangre y mis huellas corriendo a mi habitación. ¿Qué? Cojo el abrigo y me pongo el calzado sin calcetines ni nada, ni me doy cuenta de que estoy llena de su sangre. Respiro mal.
- ¡Dios mío! B… B…
- Estoy bien, estoy bien… Estoy bien…
- Cariño… Cariño. ¿Qué haces aquí?
- Se han llevado a H, van a…
- Sal de la bañera preciosa. - ¿Bañera?
- ¿Qué dices papá?
- Ven… tienen que limpiar esto… Ven preciosa.
- ¿Dónde estoy? – Estoy confundida. - ¿Dónde está H?
- Ven.
- ¡DÉJAME! – Miro mis manos, siguen rojas, manchadas. - ¿Dónde está?
- B. Quizás… Quizás no vuelva.
Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva… Quizás no vuelva…
¿Qué clase de contestación es esa?

domingo, 22 de enero de 2012

No recuerdo la última vez que besé con temblor en las rodillas.

Johnny Cash - God´s Gonna Cut You Down.

lunes, 16 de enero de 2012

La rapidez de los días llega a ser casi seductora, aunque solo podemos apreciarlo unos pocos, los que no entendemos de etapas o de los trámites del tiempo.

Hacer un recorrido de nuestra vida, nuestros lugares, y no poder sacar una conclusión del todo acertada, podría llamarse desventaja, pero sinceramente creo que esa pequeña ignorancia, llamémoslo defecto, hace que seamos un poco menos fatalistas o mucho menos reservados, no podemos recordar el error del pasado devuelto a un presente, solo podemos almacenar el dolor de cada golpe recibido.

Nuestra amnesia nos hace libres a la vez que tormentosos, un poco dudosos, no raros. El rencor  no existe en nuestro vocabulario, un pequeño pitido en el oído es lo que nos trae la imagen, como un aviso, una llamada para que no continuemos, el tropiezo con la misma piedra para ser más claros.

¿Qué nos quedaría sin equivocaciones? No cambiaríamos cicatrices por días mejores, al menos es lo que hace divertida nuestra locura, continuar, sin remitirnos a un pasado en nuestros actos, y poco a poco, perdernos, deshacernos en lo inexplicable, y es que todo se acaba, y eso es lo que lo hace aún mejor.

Lykke Li - Possibility.

martes, 3 de enero de 2012

Hazme llorar. Apriétame hasta que no pueda respirar. Intoxícame. Desgárrame, hazme daño, escupe mi nombre sin mirarme y haz grite. Llena el vacío de mis ojos con cualquier insulto. Abandóname en cualquier cuneta, rómpeme las putas medias. Sujétame, destroza cualquier milímetro de mí, deja cicatrices en mi piel, humíllame. Necesito que te atrevas conmigo, necesito sentir, necesito sentir lo que sea.

Vivo sin sentido, ardo en frío.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Se acabaron los atardeceres de 2011, y en parte doy gracias a que el maldito año impar llegue a su fin. No podría hacer una valoración acertada, supongo, pero tengo claro que no podré recordar 2011 como uno de los mejores de mis 20, tampoco creo que mejore con la cuesta arriba hacia los 30.

¿Se podría haber evitado? Supongo que en parte sí, en parte no. Hay cosas que se nos escapan, se deslizan entre nuestros dedos sin apenas darnos cuenta, y es cuando nos encontramos en la valoración pésima, valoración mediocre de un año en el que otras circunstancias me habrían cambiado, pero solo han hecho que reincida en todo lo que me he criticado.

Solo puedo comparar con el liviano dosmildiez y su tranquilidad, a como mi vida fue girando en dosmilnueve, un año para revivir, pero... ahora. Si, solo nos queda el ahora, evitarnos y seguir hacía adelante, porque lo único que he aprendido de este maldito 2011 es que no se puede volver hacía atrás.

Y como este beso detonador, te digo adiós y un hasta nunca que será para siempre.

viernes, 30 de diciembre de 2011

martes, 27 de diciembre de 2011

Escribo desde el límite de lo que deseo conocer, cruzar la delicada línea rompería en pedazos cualquier cosa de la que me creo segura, no he venido a destrozar esquemas, prefiero estrenos en serie, demasiadas horas en vela sin vislumbrar un fin del todo seguro.

Miedo escénico mientras corro por el bar de la memoria, continuar fingiendo la habilidad de evitar, vapor de la noche liada en cualquier alma un poco fuera de lo común, no tener posibilidad de observar unos ojos que merezcan ser devorados, desaprovechando cualquier oportunidad de sonreír sin cianuro de por medio.

Histerismos de un guión estropeado por un mal director, de melena oscura, tiene toda la pinta de querer partir en dos cualquier proposición no indecente que se le ofrezca. Es mejor dejarse llevar, con la espalda estropeada del peso de un pasado que solo quiere matar nuestro futuro. 

Congelamos la importancia de la mentira sin acaparar nada más, y desde el  más angustioso caos, que solo mostramos cuando estamos solos en la esquina de nuestra habitación oculta, nos susurramos que todo va bien, aunque con orgullo diré, que no tenemos ni puta idea.

Portishead - Machine Gun.